Puede ser que haya cambiado nuestra forma de mirar las cosas, o que quizá le estemos dando demasiadas vueltas o simplemente... que nos gusta complicarnos la cabeza. Así es, muchas veces nos creamos problemas de donde no los hay, pensamos y pensamos y volvemos a pensar, hay quien se obsesiona. ¿Y como no obsesionarse cuando tenemos miedo?
Nos autoconvencemos de cosas que no queremos que pasen, que nuestros temores no se harán realidad porque sería tener muy mala suerte y de que, por supuesto, no nos lo merecemos. Necesitamos ese autoconvencimiento para sentirnos seguros en medio de un mundo que tiene de todo menos seguridad, en un mundo en el que pasan cosas horribles cada día y, por supuesto, en un mundo en el que no controlamos ni la mitad de lo que pasa.
Por eso, buscamos sitios o... más bien personas, que sintamos que son seguridad, que son nuestra tierra firme en medio de una tormenta, que nos aporten paz y tranquilidad y que nos hagan sentir que a su lado nada malo va a pasar o que si va a pasar sea a su lado porque entonces no será tan malo.
Personas que abracemos y estemos bien, que nos hagan sentir mejor con nosotros y con los demás, personas que mejoren nuestra respiración y que se conviertan en nuestra "segunda casa", y podemos tener mil segundas casas o solamente una...Nunca se sabe, pero cuanto mejor seamos en esa "segunda casa"; más felices seremos y eso, lo tengo seguro.