Nos cuesta admitir que echamos de menos, que es verdad eso de que nos sentimos solos, porque entendemos que echar de menos es un símbolo de debilidad y mucho más... nos cuesta admitirlo cuando vemos que la otra persona no nos echa de menos a nosotros.
Porque las relaciones, al igual que los estudios o la salud, hay que cuidarlas y a veces, hay que luchar como nunca para no perder a las personas que queremos y dejarnos llevar por la rutina, la monotonía o el típico..."estoy muy ocupado/a y no tengo tiempo de nada"; porque las relaciones llevan su tiempo y no se construyen en un día y menos en dos, porque es verdad que el tiempo hace que las personas se hagan hermanos, y que la confianza de asco. Al igual que es verdad que no tiene precio dar un abrazo a un amigo al que has echado mil de menos, las cosas se complican y las personas cambiamos y a veces nos da miedo que la vida nos lleve por senderos diferentes y nos demos cuenta que la persona con la que hemos crecido poco se parece ya a ti.
Peor es sentir que un amigo pasa de ti, que no tiene tiempo o que no le interesa pararse a pensar en como va la relación; todos nos quedamos muchas veces en nuestra zona de confort pasando de los problemas o evitando verlos, pero cuando nos toca a nosotros entendemos. A veces nos toca más pronto y otras más tarde, pero al final todos acabamos teniendo casi las mismas sensaciones.
Pero supongo que la amistad, al igual que el amor nos hace crecer, nos hace sentirnos como en casa sin tener el mismo techo encima o suelo bajo nuestros pies, nos hace aprender, insistir y desistir, intentar lo imposible una y otra vez, perder el orgullo y ganarlo a veces, nos hace ceder por el otro... la cuestión es: ¿cuándo debemos ceder y cuándo debemos esperar para que cedan por nosotros?
viernes, 23 de octubre de 2015
martes, 20 de octubre de 2015
Dejar de ver día a día a esos amigos que son familia, hacerte mayor, tener más responsabilidades, sacarte el carnet de conducir, iniciar una nueva etapa académica sin ni siquiera saber si es lo que realmente quieres estudiar, trabajar, salir de fiesta, no descuidar a la familia, valerte por ti mismo... Son cosas para las que, aparentemente, estamos preparados, cosas para las que nos han educado.
Porque el ciclo natural de la vida no lo podemos parar y el tiempo pasa, y a veces demasiado deprisa, porque cada día que me levanto tengo la sensación de que va llegando la hora de que esos sueños lejanos que tenía en la infancia se realicen. Todos hemos imaginado nuestra vida, lo que queríamos hacer cuando tuviésemos 17 o 18 años, en lo que podríamos trabajar, si íbamos a tener pareja, o si íbamos a cambiar mucho físicamente; y ahora, que el tiempo parece alcanzarnos.... yo me siento perdida. Cada vez tengo más claro que en la vida nada es fácil y que cada uno se va haciendo su propio camino, pero tal vez, algunos ingenuos como yo, pensábamos que al final es el tiempo el que te pone en tu lugar como si un día se te enciende una bombillita en la cabeza y más o menos, se te resuelve todo. Pero con el paso del tiempo, lo único que sé es que en vez de tener más cosas claras, las tengo más dispersas... que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana; eso seguro.
Porque el ciclo natural de la vida no lo podemos parar y el tiempo pasa, y a veces demasiado deprisa, porque cada día que me levanto tengo la sensación de que va llegando la hora de que esos sueños lejanos que tenía en la infancia se realicen. Todos hemos imaginado nuestra vida, lo que queríamos hacer cuando tuviésemos 17 o 18 años, en lo que podríamos trabajar, si íbamos a tener pareja, o si íbamos a cambiar mucho físicamente; y ahora, que el tiempo parece alcanzarnos.... yo me siento perdida. Cada vez tengo más claro que en la vida nada es fácil y que cada uno se va haciendo su propio camino, pero tal vez, algunos ingenuos como yo, pensábamos que al final es el tiempo el que te pone en tu lugar como si un día se te enciende una bombillita en la cabeza y más o menos, se te resuelve todo. Pero con el paso del tiempo, lo único que sé es que en vez de tener más cosas claras, las tengo más dispersas... que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana; eso seguro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...
-
Regla número uno del periodismo: Duda de todo lo que crees conocer. Esta es una frase mítica de mi profesora de Teorías de la Información,...
-
El tiempo. Para algunos es la manera de medir el día, los acontecimientos y la vida. Y para otros, el tiempo es justo lo que les falta en l...
-
Quédate con quien te cuide, con quien te quiera. Quédate con quien te mejore, con quien consiga hacerte salir de casa un domingo por la tard...