miércoles, 26 de abril de 2017

La vida es priorizar, es saber que hacer ahora y que dejar para más tarde. Es saber afrontar los imprevistos y las obligaciones y meterlas en esa tarea que tenemos de priorizar. Es coger las ganas y las incapacidades para meterlas en la tarea de priorizar. Es coger los sueños y los imposibles y saber priorizar. Y, ¿cómo hacemos eso?
Porque la dura realidad es que tenemos que hacerlo solos, nadie puede hacerlos por nosotros. Tenemos que armarnos de valor y decidir qué cosas meter en qué momentos y, sobre todo, tenemos que darnos cuenta de que a cada paso de esa tarea estamos creciendo. Pero ojo, que… que tengamos que hacerlo solos no significa que no podamos tener ayuda. Necesitamos "salvavidas", necesitamos a alguien que nos diga “Ey, relájate que puedes”, y cuando digo alguien no me refiero a una única persona. A veces, tenemos dos o tres salvavidas… o incluso, cuatro. Los salvavidas son personas que priorizamos, que si nos dicen ven pues vamos y lo dejamos todo. Son personas que, aunque haya que priorizarlas, van a estar ahí después. Porque las prioridades existen y porque nosotros, a la vez, somos el salvavidas de una o dos… o incluso, tres personas.

Porque priorizar no es fácil y podemos liarla muchas veces, podemos tomar un camino pensando acertar y luego ver que no era el corrector y el que mejor nos convenía… vamos, que hemos priorizado fatal. ¿ Y qué? La vida es eso, es priorizar, es improvisar, es agobiarse un rato, es encontrar personas que muchas veces más que personas son nuestro “salvavidas” o nuestro “aire limpio” y por muy independientes que nos creamos… las necesitamos y tenemos que cuidarlas muchísimo, y sobre todo, la vida es ser feliz. Y si no lo eres, créeme que algo estás haciendo mal y a lo mejor, has priorizado mal. 

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...