sábado, 26 de diciembre de 2015

A escasos días de acabar el año, toca hacer balance...
Sin duda, ha sido uno de mis mejores años, ha sido un año lleno de cambios, de fiestas, de celebraciones, de llantos que han valido la pena y de otros... que no la valían nada.
He aprendido más cosas de la vida este año que, probablemente, en toda mi vida y es que cuando comienzan cosas grandes se presienten y yo este año he perdido personas que quería mucho porque al hacernos mayores y madurar nos damos cuenta de quiénes son las personas que nos aportan cosas positivas, y ya que cada uno elige sus valores yo elijo a las personas que me aportan día a día esos valores. He ganado a otras personas increíbles y que no pensaba conocer jamás, he conocido mejor a otras cuantas personas que tenía a mi alrededor pero no sabía cuanto valían, he cerrado una etapa muy importante de mi vida, he superado escalones, y he abierto puertas como la universidad... ese complejo mundo que reúne en sus aulas a personas nuevas, conocimientos nuevos y miles de experiencias que aún ni me imaginaré.
También puedo decir que he fallado, que he tropezado unas cuantas veces con la misma piedra y ya... la piedra ni me parecía piedra y tropezaba con ella porque en el fondo me gustaba, y pasé de ver la piedra como un obstáculo en el camino a verla como un punto de apoyo para seguir avanzando, he experimentado el sentimiento de querer a alguien y ser correspondida, de ver llorar a personas que quiero por dolor, por amor...he visto como mi mundo se caía y he vuelto a empezar con más fuerza, he aprendido lecciones de vida que valen más que mil lecciones en el colegio, he podido comprobar que hay personas que no son eternas y que todo tiene un fin y por eso hay que disfrutar de el tiempo que nos quede con ellas.
He viajado a otros países, he pasado más frío que en toda mi vida andando por Suecia, y he comido cosas que no sabía ni que existían, he pasado el mejor verano de mi vida lleno de música, he conocido a personas de un rato y otras que han venido a quedarse.... y podría seguir diciendo todo lo que he hecho en 365 días pero más que hechos, son personas y yo, tengo la suerte de conocer a muchas personas nuevas cada año que me dan puntos de vista diferentes y, por supuesto, de tener siempre a mi lado a buenas personas que no me abandonan.
No sabemos que será de nosotros en el  futuro, pero a mi, con un 2016 tan bueno como ha sido este año...me vale

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Anoche tuve el placer de asistir a uno de los mejores conciertos de mi vida, un concierto de un tío que empezó tocando en su cuarto con una guitarra vieja, de un tío que decidió venirse a Madrid a tocar al Metro, un tío que estuvo meses y meses durmiendo en un sofá ajeno por el mero placer de tocar al día siguiente por unos meros euros, de un tío que ha luchado porque sabía que tenía algo especial.

Andrés Suárez no es solo un músico, alguien que es capaz de hacerte temblar con sus letras y que es capaz de hacerte llorar... no tiene solo el reconocimiento de músico y no porque ser músico no tenga ya bastante carga emocional, sino porque hoy en día se llama "músico" a cualquier cosa. Pues a parte de ser cantante, compone sus letras, tiene la gran capacidad de transmitir de una de las formas más bonitas que conozco todas sus experiencias y vivencias; sabe calmar con su voz el día más triste dele mundo y entender todos los desamores conocidos hasta el momento, sus canciones rozan la dulzura, la comprensión, la delicadeza, rozan la pureza que solo tienen aquellas canciones que se sienten en el alma.
Y me podría tirar toda la noche elogiando la labor de un tío que lo que más tiene es humildad y simpleza, porque lo que más me gusta de él es que es un artista que no muchos conocen y tener ese "pequeño" privilegio de disfrutar de su música. 

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...