A escasos días de acabar el año, toca hacer balance...
Sin duda, ha sido uno de mis mejores años, ha sido un año lleno de cambios, de fiestas, de celebraciones, de llantos que han valido la pena y de otros... que no la valían nada.
He aprendido más cosas de la vida este año que, probablemente, en toda mi vida y es que cuando comienzan cosas grandes se presienten y yo este año he perdido personas que quería mucho porque al hacernos mayores y madurar nos damos cuenta de quiénes son las personas que nos aportan cosas positivas, y ya que cada uno elige sus valores yo elijo a las personas que me aportan día a día esos valores. He ganado a otras personas increíbles y que no pensaba conocer jamás, he conocido mejor a otras cuantas personas que tenía a mi alrededor pero no sabía cuanto valían, he cerrado una etapa muy importante de mi vida, he superado escalones, y he abierto puertas como la universidad... ese complejo mundo que reúne en sus aulas a personas nuevas, conocimientos nuevos y miles de experiencias que aún ni me imaginaré.
También puedo decir que he fallado, que he tropezado unas cuantas veces con la misma piedra y ya... la piedra ni me parecía piedra y tropezaba con ella porque en el fondo me gustaba, y pasé de ver la piedra como un obstáculo en el camino a verla como un punto de apoyo para seguir avanzando, he experimentado el sentimiento de querer a alguien y ser correspondida, de ver llorar a personas que quiero por dolor, por amor...he visto como mi mundo se caía y he vuelto a empezar con más fuerza, he aprendido lecciones de vida que valen más que mil lecciones en el colegio, he podido comprobar que hay personas que no son eternas y que todo tiene un fin y por eso hay que disfrutar de el tiempo que nos quede con ellas.
He viajado a otros países, he pasado más frío que en toda mi vida andando por Suecia, y he comido cosas que no sabía ni que existían, he pasado el mejor verano de mi vida lleno de música, he conocido a personas de un rato y otras que han venido a quedarse.... y podría seguir diciendo todo lo que he hecho en 365 días pero más que hechos, son personas y yo, tengo la suerte de conocer a muchas personas nuevas cada año que me dan puntos de vista diferentes y, por supuesto, de tener siempre a mi lado a buenas personas que no me abandonan.
No sabemos que será de nosotros en el futuro, pero a mi, con un 2016 tan bueno como ha sido este año...me vale
sábado, 26 de diciembre de 2015
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Anoche tuve el placer de asistir a uno de los mejores conciertos de mi vida, un concierto de un tío que empezó tocando en su cuarto con una guitarra vieja, de un tío que decidió venirse a Madrid a tocar al Metro, un tío que estuvo meses y meses durmiendo en un sofá ajeno por el mero placer de tocar al día siguiente por unos meros euros, de un tío que ha luchado porque sabía que tenía algo especial.
Andrés Suárez no es solo un músico, alguien que es capaz de hacerte temblar con sus letras y que es capaz de hacerte llorar... no tiene solo el reconocimiento de músico y no porque ser músico no tenga ya bastante carga emocional, sino porque hoy en día se llama "músico" a cualquier cosa. Pues a parte de ser cantante, compone sus letras, tiene la gran capacidad de transmitir de una de las formas más bonitas que conozco todas sus experiencias y vivencias; sabe calmar con su voz el día más triste dele mundo y entender todos los desamores conocidos hasta el momento, sus canciones rozan la dulzura, la comprensión, la delicadeza, rozan la pureza que solo tienen aquellas canciones que se sienten en el alma.
Y me podría tirar toda la noche elogiando la labor de un tío que lo que más tiene es humildad y simpleza, porque lo que más me gusta de él es que es un artista que no muchos conocen y tener ese "pequeño" privilegio de disfrutar de su música.
sábado, 21 de noviembre de 2015
Ayer, en la case de proceso audiovisual impartida por el profesor Andrés Peláez, al que sin duda alguna voy a extrañar cuando acabe el cuatrimestre, nos dedicamos a debatir la bonita pregunta de... ¿qué es el arte?
Primero, el arte es aquello que está considerado como: " Actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido". Vale, pero ahora.... ¿qué es para nosotros?Ver una exposición fotográfica en una sala es arte sí, pero bajo mi punto de vista primero lo que pretendemos es grabar un momento ya sea en forma de fotografía o de cuadro bien, representar algo. El arte viene después, cuando un colectivo de la sociedad ve tu obra y es aceptada. Ahí es cuando sabemos que hacemos arte, cuando somos capaces de conmover a personas que no conocemos de nada con nuestro trabajo o con nuestra afición. Y no porque un cuadro lleve la firma de Velázquez es más arte que un cuadro que puede hacer ahora mismo una ama de casa en su tiempo libre. Es cierto que los parámetros varían y que no todo el mundo tienen un don especial para conmocionar a las personas a través de sus obras pero en el momento en el que hacemos o vemos algo que nos conmueve y emociona... es arte. Al igual que el arte no tiene que ser todo aquello que es bonito o bello, las vanguardias por ejemplo... ni siquiera pretendían ser arte, o ser bonitas.. al contrario, querían romper con todo lo anterior conocido y mostar los cambios que se estaban produciendo a nivel mundial en los años 20. Y con el tiempo es cuando han sido consideradas verdaderas obras de arte aunque ya está el gusto de cada cual para juzgarlas (personalmente no me gustan). Lo que es cierto, sin duda, es que expresaban sentimientos y emociones y por eso mismo... ¿Y quién puede venir a decirnos que no es arte aquello que nos conmueve?
Primero, el arte es aquello que está considerado como: " Actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido". Vale, pero ahora.... ¿qué es para nosotros?Ver una exposición fotográfica en una sala es arte sí, pero bajo mi punto de vista primero lo que pretendemos es grabar un momento ya sea en forma de fotografía o de cuadro bien, representar algo. El arte viene después, cuando un colectivo de la sociedad ve tu obra y es aceptada. Ahí es cuando sabemos que hacemos arte, cuando somos capaces de conmover a personas que no conocemos de nada con nuestro trabajo o con nuestra afición. Y no porque un cuadro lleve la firma de Velázquez es más arte que un cuadro que puede hacer ahora mismo una ama de casa en su tiempo libre. Es cierto que los parámetros varían y que no todo el mundo tienen un don especial para conmocionar a las personas a través de sus obras pero en el momento en el que hacemos o vemos algo que nos conmueve y emociona... es arte. Al igual que el arte no tiene que ser todo aquello que es bonito o bello, las vanguardias por ejemplo... ni siquiera pretendían ser arte, o ser bonitas.. al contrario, querían romper con todo lo anterior conocido y mostar los cambios que se estaban produciendo a nivel mundial en los años 20. Y con el tiempo es cuando han sido consideradas verdaderas obras de arte aunque ya está el gusto de cada cual para juzgarlas (personalmente no me gustan). Lo que es cierto, sin duda, es que expresaban sentimientos y emociones y por eso mismo... ¿Y quién puede venir a decirnos que no es arte aquello que nos conmueve?
viernes, 23 de octubre de 2015
Nos cuesta admitir que echamos de menos, que es verdad eso de que nos sentimos solos, porque entendemos que echar de menos es un símbolo de debilidad y mucho más... nos cuesta admitirlo cuando vemos que la otra persona no nos echa de menos a nosotros.
Porque las relaciones, al igual que los estudios o la salud, hay que cuidarlas y a veces, hay que luchar como nunca para no perder a las personas que queremos y dejarnos llevar por la rutina, la monotonía o el típico..."estoy muy ocupado/a y no tengo tiempo de nada"; porque las relaciones llevan su tiempo y no se construyen en un día y menos en dos, porque es verdad que el tiempo hace que las personas se hagan hermanos, y que la confianza de asco. Al igual que es verdad que no tiene precio dar un abrazo a un amigo al que has echado mil de menos, las cosas se complican y las personas cambiamos y a veces nos da miedo que la vida nos lleve por senderos diferentes y nos demos cuenta que la persona con la que hemos crecido poco se parece ya a ti.
Peor es sentir que un amigo pasa de ti, que no tiene tiempo o que no le interesa pararse a pensar en como va la relación; todos nos quedamos muchas veces en nuestra zona de confort pasando de los problemas o evitando verlos, pero cuando nos toca a nosotros entendemos. A veces nos toca más pronto y otras más tarde, pero al final todos acabamos teniendo casi las mismas sensaciones.
Pero supongo que la amistad, al igual que el amor nos hace crecer, nos hace sentirnos como en casa sin tener el mismo techo encima o suelo bajo nuestros pies, nos hace aprender, insistir y desistir, intentar lo imposible una y otra vez, perder el orgullo y ganarlo a veces, nos hace ceder por el otro... la cuestión es: ¿cuándo debemos ceder y cuándo debemos esperar para que cedan por nosotros?
Porque las relaciones, al igual que los estudios o la salud, hay que cuidarlas y a veces, hay que luchar como nunca para no perder a las personas que queremos y dejarnos llevar por la rutina, la monotonía o el típico..."estoy muy ocupado/a y no tengo tiempo de nada"; porque las relaciones llevan su tiempo y no se construyen en un día y menos en dos, porque es verdad que el tiempo hace que las personas se hagan hermanos, y que la confianza de asco. Al igual que es verdad que no tiene precio dar un abrazo a un amigo al que has echado mil de menos, las cosas se complican y las personas cambiamos y a veces nos da miedo que la vida nos lleve por senderos diferentes y nos demos cuenta que la persona con la que hemos crecido poco se parece ya a ti.
Peor es sentir que un amigo pasa de ti, que no tiene tiempo o que no le interesa pararse a pensar en como va la relación; todos nos quedamos muchas veces en nuestra zona de confort pasando de los problemas o evitando verlos, pero cuando nos toca a nosotros entendemos. A veces nos toca más pronto y otras más tarde, pero al final todos acabamos teniendo casi las mismas sensaciones.
Pero supongo que la amistad, al igual que el amor nos hace crecer, nos hace sentirnos como en casa sin tener el mismo techo encima o suelo bajo nuestros pies, nos hace aprender, insistir y desistir, intentar lo imposible una y otra vez, perder el orgullo y ganarlo a veces, nos hace ceder por el otro... la cuestión es: ¿cuándo debemos ceder y cuándo debemos esperar para que cedan por nosotros?
martes, 20 de octubre de 2015
Dejar de ver día a día a esos amigos que son familia, hacerte mayor, tener más responsabilidades, sacarte el carnet de conducir, iniciar una nueva etapa académica sin ni siquiera saber si es lo que realmente quieres estudiar, trabajar, salir de fiesta, no descuidar a la familia, valerte por ti mismo... Son cosas para las que, aparentemente, estamos preparados, cosas para las que nos han educado.
Porque el ciclo natural de la vida no lo podemos parar y el tiempo pasa, y a veces demasiado deprisa, porque cada día que me levanto tengo la sensación de que va llegando la hora de que esos sueños lejanos que tenía en la infancia se realicen. Todos hemos imaginado nuestra vida, lo que queríamos hacer cuando tuviésemos 17 o 18 años, en lo que podríamos trabajar, si íbamos a tener pareja, o si íbamos a cambiar mucho físicamente; y ahora, que el tiempo parece alcanzarnos.... yo me siento perdida. Cada vez tengo más claro que en la vida nada es fácil y que cada uno se va haciendo su propio camino, pero tal vez, algunos ingenuos como yo, pensábamos que al final es el tiempo el que te pone en tu lugar como si un día se te enciende una bombillita en la cabeza y más o menos, se te resuelve todo. Pero con el paso del tiempo, lo único que sé es que en vez de tener más cosas claras, las tengo más dispersas... que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana; eso seguro.
Porque el ciclo natural de la vida no lo podemos parar y el tiempo pasa, y a veces demasiado deprisa, porque cada día que me levanto tengo la sensación de que va llegando la hora de que esos sueños lejanos que tenía en la infancia se realicen. Todos hemos imaginado nuestra vida, lo que queríamos hacer cuando tuviésemos 17 o 18 años, en lo que podríamos trabajar, si íbamos a tener pareja, o si íbamos a cambiar mucho físicamente; y ahora, que el tiempo parece alcanzarnos.... yo me siento perdida. Cada vez tengo más claro que en la vida nada es fácil y que cada uno se va haciendo su propio camino, pero tal vez, algunos ingenuos como yo, pensábamos que al final es el tiempo el que te pone en tu lugar como si un día se te enciende una bombillita en la cabeza y más o menos, se te resuelve todo. Pero con el paso del tiempo, lo único que sé es que en vez de tener más cosas claras, las tengo más dispersas... que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana; eso seguro.
martes, 15 de septiembre de 2015
Últimamente no paro de pensar que una buena parte de cada uno de nosotros es una "marioneta" de la sociedad en la que vivimos, de la influencia que hacen en nosotros el entorno y en gran medida los medios de comunicación. Desde hace mucho tiempo, nos venden o más bien dicho, nos inculcan un modelo de como hay que ser, como hay que vestir, que cuerpo tienes que tener...etc y si no es así ya da la sensación de que el fallo eres tú, de que eres tú el que está mal y tienes que cambiar para poder seguir ese modelo impuesto. En realidad, son pocas las personas las que se paran a reflexionar y ver que verdaderamente ellas no tienen por qué ser el fallo; que el fallo puede venir de la sociedad por imponer un modelo practicamente irreal de perfección en cuanto a la talla de la ropa, el maquillaje que hay que usar, o la presencia que debes tener para ser aceptado.
El problema, bajo mi punto de vista, no está en seguir la "moda"; el problema viene cuando pretenden cambiar por completo a una persona para que la siga. Sin ir más lejos, el tema de las tallas me parece uno de los más importantes porque ultimamente cada vez las tallas las hacen más pequeñas y lo que antes era una M ahora es una L . Nos venden que hay que entrar en esas tallas sea como sea, o que más buen cuerpo tendrás cuanto más delgada estés...etc, y de ahí parten la mayoría de los complejos que hay hoy en día; cada cuerpo es diferente, cada uno es como es, y debería haber todo tipo de ropa para todo tipo de tallas porque habrá gente que le guste verse rellenit@ y es igual de bueno que querer verse delgado.
En definitiva, cada uno elige que hacer con su cuerpo, pero si cambias físicamente que sea por ti y no porque te lo imponga la sociedad en la que vivimos porque... ¿No dicen que en la variedad está el gusto?
El problema, bajo mi punto de vista, no está en seguir la "moda"; el problema viene cuando pretenden cambiar por completo a una persona para que la siga. Sin ir más lejos, el tema de las tallas me parece uno de los más importantes porque ultimamente cada vez las tallas las hacen más pequeñas y lo que antes era una M ahora es una L . Nos venden que hay que entrar en esas tallas sea como sea, o que más buen cuerpo tendrás cuanto más delgada estés...etc, y de ahí parten la mayoría de los complejos que hay hoy en día; cada cuerpo es diferente, cada uno es como es, y debería haber todo tipo de ropa para todo tipo de tallas porque habrá gente que le guste verse rellenit@ y es igual de bueno que querer verse delgado.
En definitiva, cada uno elige que hacer con su cuerpo, pero si cambias físicamente que sea por ti y no porque te lo imponga la sociedad en la que vivimos porque... ¿No dicen que en la variedad está el gusto?
lunes, 31 de agosto de 2015
Hoy empiezo con una publicación que refleja mis reflexiones a escasos días de comenzar mi primer año de universidad.
El miedo: una sensación que todos odiamos, no nos gusta sentirnos débiles ante cualquier problema o dificultad porque estamos más bien entrenados para no tenerle miedo a nada y sacar todo a delante. Pero sentir miedo es tan natural como respirar, somos más humanos cuando lo sentimos, cuando tenemos obstáculos a los que enfrentarnos. Somos educados y criados para hacerle frente, para no dejarnos achantar, para tener capacidad de resolución frente a esas situaciones en las que el miedo nos supera; y sin embargo, cuando sentimos miedo parece que todo ese entrenamiento para el que nos han preparado desaparece y nos quedamos solos frente a una situación que escapa de nuestro control. Un tipo de miedo, y es el que tengo yo ahora mismo, es el miedo a lo desconocido. El miedo a conocer cosas que nos resultan totalmente nuevas, a sensaciones que no conocemos y a personas que no nos resultan familiares, miedo a perder, o a ganar, miedo a que no te guste lo que vas a conocer, miedo a no sentirte a gusto, o miedo a estar solo. Yo tengo miedo de comenzar una nueva etapa pero...¿no es precisamente el hecho de enfrentarnos al miedo lo que nos hace aprender y evolucionar?
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