Hay momentos de la vida que no cambio por nada del mundo. Cada uno tendrá sus preferencias y sus prioridades, pero yo me quedo con los ratos con las personas que elijo cada día para que me apoyen, me cuiden y me enseñen de la vida.
Con esas personas que un día decidieron entrar en mi vida y convertirse en mi apoyo. Con esas que alegran los días más tristes, y por supuesto, tienen de los mejores consejos que he oído jamás. Con las que alargo la vida, con las que soy yo misma y con las que sin tener ningún motivo para quedarse deciden hacerlo.
Hoy va por ellas, por las amigas de siempre y por las de hace menos años, por las que preparan las mejores sorpresas de cumpleaños del mundo y saben que me importa más celebrarlo con ellas que con la mitad de mi familia, con las que aguantan mi humor y mis quejas, con las que se ríen conmigo de la vida y con las que me voy de vacaciones.
Me quedo con esos momentos que hacen que me sienta afortunada por tener a gente tan increíble en mi vida, y no sólo por tenerla, sino por ser capaz de ver y sacar lo mejor de nosotras. Porque se sientan a mi alrededor y escuchan durante minutos mis problemas, me dan sus mejores consejos e incluso... se ayudan entre ellas intentando ayudarme a mí. A lo mejor, no me han resuelto la vida... pero seguro que me han hecho ser más lista que antes y un poco más feliz. Un poco más valiente.
Y esto, es una de las recompensas de la vida: sentirte plenamente feliz cuando compartes tiempo con esas personas.
miércoles, 25 de mayo de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
Mañana, 13 de mayo doy por finalizado mi primer año de carrera. Quién diría que un año universitario podría ser tan corto y dar tanto de sí.
Ha sido un año lleno de cambios, de conocer otro método de enseñanza, de conocer otro tipo de educación, otras aulas, de conocer profesores que no le importamos nada y de conocer a otros que me encantaría volver a cruzarme en la carrera. He pensado en dejarlo más veces de las que puedo recordar desde septiembre, pero supongo que por unas cosas o por otras no lo he hecho y al final... me he dado cuenta de que estoy casi segura de haber acertado. Y que este puede ser mi futuro.
He conocido gente increíble, gente que me ha aportado muchas más cosas buenas que malas, gente que en otro sitio seguramente no podría haber conocido, y lo que más me gusta es que es gente de la que aprendo cada día.
Y tras muchas idas y venidas y mucho pensar de qué va todo esto de la universidad, de hacerte tú tu camino... bla bla bla, sé que no voy a saber lo que es trabajar de lo que me gusta hasta que un día me levante y me toque enfrentarme a una profesión de verdad. Sin profesores enseñando y sin compañeros de clase a mi lado haciéndolo conmigo. Será el momento en el que esté yo sola, yo y mi profesión. Yo y mis 5 años de carrera a la espalda. Yo y miedo. Yo y mi trabajo. Yo y yo.
Ha sido un año lleno de cambios, de conocer otro método de enseñanza, de conocer otro tipo de educación, otras aulas, de conocer profesores que no le importamos nada y de conocer a otros que me encantaría volver a cruzarme en la carrera. He pensado en dejarlo más veces de las que puedo recordar desde septiembre, pero supongo que por unas cosas o por otras no lo he hecho y al final... me he dado cuenta de que estoy casi segura de haber acertado. Y que este puede ser mi futuro.
He conocido gente increíble, gente que me ha aportado muchas más cosas buenas que malas, gente que en otro sitio seguramente no podría haber conocido, y lo que más me gusta es que es gente de la que aprendo cada día.
Y tras muchas idas y venidas y mucho pensar de qué va todo esto de la universidad, de hacerte tú tu camino... bla bla bla, sé que no voy a saber lo que es trabajar de lo que me gusta hasta que un día me levante y me toque enfrentarme a una profesión de verdad. Sin profesores enseñando y sin compañeros de clase a mi lado haciéndolo conmigo. Será el momento en el que esté yo sola, yo y mi profesión. Yo y mis 5 años de carrera a la espalda. Yo y miedo. Yo y mi trabajo. Yo y yo.
domingo, 8 de mayo de 2016
Me gusta la buena gente, ¿qué digo?, me encanta la gente que es la ostia, la gente que aunque no conozcas mucho te hace sentir que la conoces de siempre. Me gusta la gente que piensa diferente a mí, que me puede aportar cosas que no sé y, como no, me gusta la gente que me hace reír.
Me encanta la gente que dice lo que piensa, que es educada y respetuosa, me encanta la gente tolerante y me gusta la gente libre. La gente que piensa la vida de una manera diferente a la que tenemos la mitad de los mortales, la gente que coge las maletas y se dedica a viajar simplemente porque siempre ha querido hacerlo; y eso, ya tiene gran valentía porque yo no podría dejar "mi hogar".
Me gusta la gente que es feliz con un día soleado y una cerveza en una terraza, la que sonríe porque quiere y sin motivos especiales, la gente que acaba el domingo diciendo: "Va a ser buena semana". La gente que es positiva porque desea serlo, la que ignora los complejos porque piensa que eso no existe, la que disfruta con una buena comida y con la buena compañía.
Me gusta la gente que le apasiona leer, y que le apasiona la música porque probablemente sepan más de la vida que la gente que se tira años y años estudiando. Me gusta la gente que cambia, que evoluciona, que se deja aconsejar y que se deja querer.
Me gusta sentirme, aunque sea en una pequeña parte, de toda esa gente.
Me gusta sentirme, aunque sea en una pequeña parte, de toda esa gente.
domingo, 1 de mayo de 2016
Gracias mamá por enseñarme lo que es la paciencia, la dedicación, la constancia, lo que es buscar las oportunidades porque al final ellas no van a venir solas, por enseñarme a saber cuidarme sola y a quererme sola. Por hacer que los días de Navidad siga teniendo ilusión, por hacer que me guste leer cuando tengo tiempo, que me guste tu comida porque nadie en el mundo la hace como tú... y cada uno dirá eso de su madre, porque es comida que nos hace sentirnos como en casa y a mi me encanta la tuya. Por seguir echándome la bronca 20 veces a la semana por no recoger la ropa, y otras 20 por no enterarme de las 20 que me la echas. Por ser siempre un apoyo y un hombro donde me puedo desahogar, y aunque no me guste contarte la mitad de las cosas yo sé que siempre puedo hacerlo, y puedo llorar contigo y quejarme de la vida. Y gracias por ser madre los 365 días del año desde hace unos cuantos.
No sé si hace años te imaginabas tu vida tal y como es ahora, si pensabas que ibas a tener una hija tan complicada como yo o si me ibas a tener que escuchar quejarme casi todos los días. No sé si pensabas siquiera tener más hijos, o si querías que estudiase una u otra cosa... aunque sé que a ti eso nunca te ha importado mucho porque todo lo que decido te suele parecer bien. Supongo que me has educado para tomar decisiones con cabeza, y que por eso te parecen bien.
Y no sé lo que es ser madre, pero tú me enseñas a como ser una de las mejores.
Y no sé lo que es ser madre, pero tú me enseñas a como ser una de las mejores.
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