viernes, 30 de diciembre de 2016

Y hasta aquí, otro año que se acaba y se despide de mí como otro de los mejores años de mi vida. Hace un año, tan solo pedía un 2016 igual de bueno que el 2015 y joder, creo que este 2016 se ha superado en muchas más cosas al igual que, desgraciadamente, ha fallado en otras tantas.
Este año he crecido un poco más como persona, he abierto la mente, he leído y he estudiado lo que he querido o me ha tocado, he pillado el punto a la universidad, he afianzado relaciones sin las que ahora mismo no me imagino mi vida. He dejado para otro lado a las personas que eran mi rutina para personas nuevas y tan tan diferentes entre ellas que es una suerte formar parte de su vida también; y a las personas de mi antigua rutina las he dejado para momentos especiales  con las que me muero de ganas de compartir vida.
He mantenido relaciones con personas que son un clásico en mi vida y, por desgracia, me he alejado algo más de otras; porque supongo que la vida es así… y no siempre elegimos de quien nos alejamos, simplemente sucede y eso no significa querer menos o querer peor sino querer diferente.  Ha sido el año de darme cuenta lo que es crecer, tener responsabilidades, no poder salir tanto como querría, de desilusionarme con mis 19 años porque sé que se escapan y que nunca voy a vivir como vivo ahora, de mi primer trabajo en el que he conocido gente genial y en el que me han enseñado que no importa si fuera llueve, o hace sol o si hay mucho trabajo o poco… que lo importante es tener energía y optimismo y, no dejarse llevar por la monotonía. Cierro el 2016 con miles de recuerdos inolvidables, una semana en la playa con varias de las mejores personas que conozco, me llevo charlas y reflexiones con personas diferentes, convivencia, lloros que no valían la pena, fiestas para el recuerdo, rincones desconocidos de Madrid, mi descubrimiento con la cerveza, cenas y comidas con la gente que quiero, me llevo calles y rincones de Lisboa, el paseo en barco por Oporto, me llevo (un año más) el apoyo de mi familia, su cariño, su constitución como un pilar fundamental… pero, es que sin duda, lo que más me llevo son risas. Risas que acababan en llanto de lo buenas que son, risas de felicidad, risas de admiración, risas con una carga de pena, risas de timidez, risas de vergüenza… risas.
Acabé el 2015 reencontrándome con uno de mis mayores descubrimientos y, el 2016 me sorprendió haciendo que ese descubrimiento se quedase en mi vida. He encontrado a una persona que me da las mejores risas y bromas que tengo hoy por hoy, que me da paz, y a la vez… sabe dar guerra como nadie. Una persona que ni en vidas se puede igualar, porque es especial, porque brilla sin ayuda de nadie, porque tiene los mejores abrazos del mundo y, probablemente, el carácter más difícil de la historia. Mi descubrimiento vino hace un año cargado de cosas nuevas y trajo consigo muchos de los mejores recuerdos del año. Yo pido que mi descubrimiento se quede conmigo, como mínimo, el 2017 entero.

Y esta vez no pido un 2017 tan bueno como el 2016, pido un 2017 mejor. Siempre mejor. Que los de siempre sigan a mi lado, que los que ahora son parte de mí sigan aquí y que todos los que quedan por venir traigan lecciones de vida. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Ojalá todos tengamos la suerte de crecer como personas junto a alguien que jamás imaginamos. Con alguien que sea absolutamente todo lo contrario a nosotros, a nuestras ideas, a nuestro carácter, a nuestra manera de ver la vida.
Y digo suerte porque, aunque muchas veces es más una maldición, en el fondo es una suerte encontrarte con alguien que te haga mirar más allá, que tenga una forma de ser que no aguantes, que no sepa cuando "sí" y cuando "no", pero que improvise. Al final la vida es eso, improvisar.
Con alguien que que te haga aprender de las posibilidades que tienes a tu alrededor, alguien que te enseñe lo que es el espacio, alguien que no se deje atrapar. Que no te atrape a ti tampoco, pero que te envuelva y te envuelva bien. 
Alguien con quien valorar la libertad que tenemos, la bendita libertad que no nos podemos quitar unos a otros. Alguien sin despedidas, simplemente alguien con "hasta luegos". Alguien que te valore, alguien a quien tú también valores porque sin eso, cualquier relación (sea del tipo que sea) está condenada al fracaso. Alguien que tenga seguridad, y que te haga tenerla. Alguien que te diga lo bueno, lo malo y lo regular de tu complicada forma de ser. Alguien con quien respires mejor.
Yo hace un año encontré a ese alguien, y a día de hoy sigo pensando que es una bendición a corto y, por supuesto, a largo plazo. Yo hace un año tengo la suerte de disfrutar la vida junto a ese alguien que jamás imaginé, pero sin el que no habría podido ser. Yo hace un año empecé a ser egoísta con esas cosas, y sigo siéndolo. 

domingo, 11 de diciembre de 2016

No tengas miedo de crecer, de despedirte de todas las cosas que haces cuando no tienes responsabilidades. No tengas temor de hacerte mayor, de darte cuenta de que ya no es todo como quieres… que ya no puedes controlar la vida. No sientas angustia por ello, crecer es saludar a nuevos retos y despedirte de “lo conocido”." Crecer es aprender a despedirse".
Cómete la vida y no dejes nada. Échale ganas y échale cojones. No pierdas la energía, no te dejes abatir por los días grises, los comentarios feos ni las personas tóxicas. Mírate al espejo y gústate cada día un poco más porque puedes, porque debes. Disfruta con quienes te quieren, con quienes se quedan a tu lado siempre. Valora los pequeños detalles que solo tú eres capaz de ver. Sigue siendo optimista, es la mejor medicina. No te tomes demasiado en serio los problemas, sabes que mañana será un día nuevo. Siente orgullo de ti, eres la persona con la que tienes que vivir un día sí y otro también. No te preocupes de no hacer siempre lo correcto, ¿quién dice que lo correcto es siempre lo mejor?.  Cuestiónate la vida tantas veces como te sea posible. Ten curiosidad por las cosas que parecen simples, pero no lo son. Ten inquietudes cada día, es lo más te va a hacer aprender; te va hacer crecer.
Mi trabajo, mi responsabilidad es hacer que así lo pienses. Y el día que no tenga ganas, fuerza o preocupación por conseguir todo eso… será el día que sabrás quién te quiere bien y quién te quiere mal. Quién te quiere bien, quiere que aspires a todo eso y mucho más. Quiere que tengas alas para irte lejos y alto, y que regreses para volver a coger impulso. Quién te quiere bien, te verá haciendo todo eso y sentirá orgullo de ti. Y creo que está de más decir lo que hace quién te quiere mal. Ojalá a ti te quieran siempre bien.


 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...