Desde hace ya unas semanas casi todos los días de camino al trabajo a las 8 de la mañana se montan en el mismo vagón que yo una pareja. Chico y chica. No deben ser mucho más mayores que yo, de hecho, seguramente tengan mi edad y van abrazados, riéndose y dándose besos estación tras estación.
A veces les miro y pienso que vaya intensidad para ser las 8 de la mañana, pero luego me doy cuenta de la gran suerte que tienen. No parecen que vivan juntos, con lo que deduzco que deben vivir cerca y quedan para ir juntos en el metro todas las mañanas. Se van dando la mano y se les oye hablar porque todos los demás vamos callados entonces a ellos se les oye más.
Supongo que empezar así el día debe ser algo muy especial, un momento cada mañana a primera hora para ti y esa persona. Para que el camino hacia las obligaciones del día se haga más ameno e, incluso, un poco más mágico. ¿No debería ser eso siempre el amor?
Una huída hacia delante, un analgésico del mundo, de los problemas y, por supuesto, un lugar seguro. Siempre un sito donde crecer y algo que haga que cualquier momento sea un buen momento, que no caduque, que le de igual estar en un vagón de metro abarrotado de gente a las 8 de la mañana y, sobre todo, algo que por mucho tiempo que pase y muchos vagones abarrotados de gente lleve a las espaldas nunca pierda su brillo porque la intensidad va y vine, pero el brillo si es de verdad...ese siempre dura.
jueves, 10 de octubre de 2019
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Después de pasar lo que yo misma he denominado “el último verano de libertad” he vuelto a la rutina, pero ojo que es una totalmente nueva. Me estoy adaptando a una nueva rutina que no había conocido nunca y, ¿lo mejor? Que tampoco sé como funciona ni cómo va a ser.
Ahora me acuerdo de como era mi vida y mi rutina hace un año y, en parte, la echo de menos. Me da nostalgia pensar en ella porque fue uno de los mejores cursos de mi vida en el que descubrí lo que me gusta, hacia donde quiero enfocar mi futuro, y me reí lo que no está escrito. Me lo pasé realmente bien.
Y, ¿ahora?
Ahora estoy metida en mi primer contacto profesional con el mundo del periodismo y me aterra y me muero de ganas, todo a la vez. Joder qué movida.... A eso le sumamos que estoy dirigiendo mi tfg, algo que me hace mucha ilusión porque es una oportunidad de hacer un buen trabajo final de algo que realmente me gusta.
Pero es que con todo esto solo puedo pensar: ¿Cuándo me he hecho tan mayor?
Y que miedo da hacerse mayor, que nervios el no saber que va a ser ahora de tu vida en unos meses, todo lo que queda por hacer, todas las personas que voy a conocer, todo lo que puedo aprender, toda la responsabilidad que tengo...
Supongo que así es la vida, que toca salir de una etapa para entrar en otra, aceptar cambios (con lo que los odio) y saber llevarlos, querer llevarlos.
Es la primera vez en mi vida que no sé qué va a ser de ella en un futuro no muy lejano y... Qué miedo y qué ganas.
Ahora me acuerdo de como era mi vida y mi rutina hace un año y, en parte, la echo de menos. Me da nostalgia pensar en ella porque fue uno de los mejores cursos de mi vida en el que descubrí lo que me gusta, hacia donde quiero enfocar mi futuro, y me reí lo que no está escrito. Me lo pasé realmente bien.
Y, ¿ahora?
Ahora estoy metida en mi primer contacto profesional con el mundo del periodismo y me aterra y me muero de ganas, todo a la vez. Joder qué movida.... A eso le sumamos que estoy dirigiendo mi tfg, algo que me hace mucha ilusión porque es una oportunidad de hacer un buen trabajo final de algo que realmente me gusta.
Pero es que con todo esto solo puedo pensar: ¿Cuándo me he hecho tan mayor?
Y que miedo da hacerse mayor, que nervios el no saber que va a ser ahora de tu vida en unos meses, todo lo que queda por hacer, todas las personas que voy a conocer, todo lo que puedo aprender, toda la responsabilidad que tengo...
Supongo que así es la vida, que toca salir de una etapa para entrar en otra, aceptar cambios (con lo que los odio) y saber llevarlos, querer llevarlos.
Es la primera vez en mi vida que no sé qué va a ser de ella en un futuro no muy lejano y... Qué miedo y qué ganas.
domingo, 26 de mayo de 2019
Aunque los propósitos vienen con el inicio de año, y ya hice los míos, creo que esa lista se puede ir modificando, ampliando o eliminando durante los meses que tenemos hasta que comience un año nuevo otra vez para todos.
Los últimos meses he estado muy centrada en mis exámenes, trabajos, en estar bien física y mentalmente, estudiar inglés, ganar algo de dinero... y un sinfín de cosas que son importantes, pero que creo que muchas veces no me han dejado disfrutar de las cosas más pequeñas que nos hacen felices. Entre cosas están, por ejemplo: ir al cine a ver una peli que llevas meses esperando o disfrutar una cena banal con tu pareja, llegar a casa y tener macarrones para comer, la llegada del buen tiempo y que puedas in en manga corta... cosas sencillas, que no requieren de mucho esfuerzo y tampoco de dinero.
Por eso he decidido que de aquí en adelante tengo que centrarme en disfrutar hasta las cosas más simples, puede ser que hoy en día tengamos el listón muy alto de lo que es un buen plan o una cena en un sitio muy bueno y, por eso, puede que haya olvidado el valor y el disfrute de las cosas más pequeñas. Por estar centrada en otras muchísimo menos divertidas y, sobre todo, no muy relacionadas con disfrutar.
Tengo un nuevo propósito conmigo misma y, creo, que fallarnos a nosotros mismos es algo que no te perdonarás.
domingo, 24 de marzo de 2019
Admiro muchas cosas de las que me han enseñado en casa, pero sin duda una de las cosas que más admiro de mi madre es enseñarme a perdonar.
Y creo que eso tan tan básico y tan tan esencial de la vida que si no te lo enseñan en casa... vas jodido para siempre. Ella siempre me ha enseñado a conceder segundas oportunidades, a saber que si el vaso está lleno hay que tener la comprensión y la valentía de cambiarlo por otro, me ha enseñado a no quedarme a vivir en el rencor. Sin duda, siempre la estaré agradecida por eso.
Muchas veces la rabia, el cabreo, el rencor inundan nuestra vida y nuestros sentimientos y no nos dejan ver más allá, nos cegamos con que eso es lo que está bien. Poco nos importa lo que piensen los demás. Pero cuando las cartas están sobre la mesa, o vas con todo o te vas corriendo.
Gracias mamá por enseñarme a reconocer mis errores (a veces cuesta más con uno mismo que con los demás), a tener la valentía para decirme a la cara que hay que mejorar y, sobre todo, a tener la bondad de perdonar. Pero perdonar de verdad, de corazón. Y, por último, gracias mamá por enseñarme que un perdón no vale nada si uno no pone de su parte. Porque sino, ahí sí que estamos condenados al fracaso.
Y creo que eso tan tan básico y tan tan esencial de la vida que si no te lo enseñan en casa... vas jodido para siempre. Ella siempre me ha enseñado a conceder segundas oportunidades, a saber que si el vaso está lleno hay que tener la comprensión y la valentía de cambiarlo por otro, me ha enseñado a no quedarme a vivir en el rencor. Sin duda, siempre la estaré agradecida por eso.
Muchas veces la rabia, el cabreo, el rencor inundan nuestra vida y nuestros sentimientos y no nos dejan ver más allá, nos cegamos con que eso es lo que está bien. Poco nos importa lo que piensen los demás. Pero cuando las cartas están sobre la mesa, o vas con todo o te vas corriendo.
Gracias mamá por enseñarme a reconocer mis errores (a veces cuesta más con uno mismo que con los demás), a tener la valentía para decirme a la cara que hay que mejorar y, sobre todo, a tener la bondad de perdonar. Pero perdonar de verdad, de corazón. Y, por último, gracias mamá por enseñarme que un perdón no vale nada si uno no pone de su parte. Porque sino, ahí sí que estamos condenados al fracaso.
martes, 12 de febrero de 2019
¿Qué es lo que nos une a esas personas que con orgullo decimos que "son la familia que escogemos"? Realmente, ¿qué es lo que nos mantiene unidos a ellas? y... ¿cuán sabemos que se ha acabado esa unión?
Preguntas y sentimientos que no paran de resonar, que se mezclan, que me engañan... Supongo que un día lo vimos claro, ¿no? Que el hecho de llamar "familia" a nuestros amigos es algo de lo que se encarga el tiempo y los sentimientos. Pero, ¿el tiempo también nos dice cuando dejan de serlo? o ¿serán familia para siempre?
Supongo que las relaciones se basan en la confianza, el cariño, el amor y, sobre todo, en el hecho de cuidar y preocuparse por esas personas. Si nos fallan algunas de esas cosas en la ecuación, ¿qué nos mantiene unidos? ¿El tiempo, la confianza previa, la costumbre...? No lo sé, supongo que puede ser una mezcla de todos ellos. Y, peor aún, no sé enfrentarme a eso. No sé enfrentarme a ver la falta de cuidado, ya no en una persona sino en una relación. Si tú me demuestras que te da igual, ¿tengo yo que demostrar por ti y por mí? ¿tengo que ir a poner buena cara cuando no lo haces ni tú? ¿tengo que hacer como que no pasa nada porque... así es la vida?
Realmente no, no quiero tener que hacer nada de eso. No quiero tener que poner mi preocupación y la de los demás, no quiero dar el 200% de mí. Y por eso creo que, tarde o temprano, me tocará aprender asumirlo y quién sabe.. quizás hasta me toque aprender a despedirme.
Preguntas y sentimientos que no paran de resonar, que se mezclan, que me engañan... Supongo que un día lo vimos claro, ¿no? Que el hecho de llamar "familia" a nuestros amigos es algo de lo que se encarga el tiempo y los sentimientos. Pero, ¿el tiempo también nos dice cuando dejan de serlo? o ¿serán familia para siempre?
Supongo que las relaciones se basan en la confianza, el cariño, el amor y, sobre todo, en el hecho de cuidar y preocuparse por esas personas. Si nos fallan algunas de esas cosas en la ecuación, ¿qué nos mantiene unidos? ¿El tiempo, la confianza previa, la costumbre...? No lo sé, supongo que puede ser una mezcla de todos ellos. Y, peor aún, no sé enfrentarme a eso. No sé enfrentarme a ver la falta de cuidado, ya no en una persona sino en una relación. Si tú me demuestras que te da igual, ¿tengo yo que demostrar por ti y por mí? ¿tengo que ir a poner buena cara cuando no lo haces ni tú? ¿tengo que hacer como que no pasa nada porque... así es la vida?
Realmente no, no quiero tener que hacer nada de eso. No quiero tener que poner mi preocupación y la de los demás, no quiero dar el 200% de mí. Y por eso creo que, tarde o temprano, me tocará aprender asumirlo y quién sabe.. quizás hasta me toque aprender a despedirme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...
-
Regla número uno del periodismo: Duda de todo lo que crees conocer. Esta es una frase mítica de mi profesora de Teorías de la Información,...
-
El tiempo. Para algunos es la manera de medir el día, los acontecimientos y la vida. Y para otros, el tiempo es justo lo que les falta en l...
-
Quédate con quien te cuide, con quien te quiera. Quédate con quien te mejore, con quien consiga hacerte salir de casa un domingo por la tard...