domingo, 28 de agosto de 2016

Y sin quererlo, a veces necesitas alejarte para echar de menos. Y alejarse no es irse, alejarse es tomar aire y dejar que los demás lo tomen sin ti. Alejarse es ponerte a prueba y como no, es poner a prueba a los que tienes a tu lado. Alejarse es conocerte mejor, es respirar de nuevo, es ver y descubrir cosas que ni sabías que existían o cosas que ni sabías que podías sentir.
Y queriendo, a veces te alejas y te sientes más perdido que nunca. Y te sientes más lejos de tu hogar, de las pequeñas cosas que te hacen “estar en casa”, de todo aquello que creemos monotonía hasta que descubrimos cuanto las necesitamos. 

Cuando regresamos, volvemos siendo los mismos pero con más cosas aprendidas. Con más batallas perdidas y algunas más ganadas, con más kilómetros andados, con más fotografías hechas, con más momentos inolvidables, con más reflexiones, y con suerte… con más conocimiento de ti mismo que antes.  Volverás a ser tú, el que eras antes de alejarte y el que seguirás siendo porque tendrás la sensación de que estás donde tienes que estar. Porque sentirás que ese es tu sitio y que pudiendo estar en cualquier otro, te quedas ahí porque quieres y porque querer estar vale más que querer alejarse. 

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...