Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo he pasado realmente mal, la persona que más quería y era mi apoyo incondicional decidió irse de mi lado y sí, lo veo como un abandono porque cuando una persona que queremos está mala no nos vamos de su lado. Es más, nos quedamos y damos la talla porque esa persona nos necesita y eso, eso no se abandona. También he vivido las mejores fiestas que jamás pensé, he reafirmado un año más que tengo las mejores amigas que en la vida imaginé tener, he conocido a gente increíble, he podido abrir historias que ojalá nunca haber tenido que abrir simplemente por el dolor de tener que cerrarlas después. He perdido muchos kilos, me he visto mal en el espejo, he tenido que escuchar a la gente decirme que estaba demasiado delgada, he encontrado que rubia me siento más guapa...
No sé, cuantas cosas han cambiado y, a la vez, que despacio y lento veo el progreso en mi interior porque sigo teniendo miedo, sigo pensando si no soy suficiente y no sé si para los demás o para mí misma, sigo teniendo una dualidad que marca mi vida: bien, mal, bonito, feo, he hecho bien, he hecho mal... me sigue asustando equivocarme con mis decisiones y hacerme cargo de las consecuencias de tomarlas. Me cuesta tomar decisiones a corto plazo que me vayan a venir bien a largo porque, la mayoría de las veces, la que viene bien a corto no es la mejor a largo y viceversa.
Intento imaginarme a mí misma dentro de un tiempo, como me gustaría ser, como quiero ser, que quiero tener en mi vida, quienes quiero que sigan aquí conmigo... y me gusta creer que después de este año tan horrible estoy encaminada a trabajar en todo eso. No sé si es autoengaño o que me cuesta reconocerme a mí misma que, realmente, sí estoy trabajando para mejorar(me). Me gusta pensar que soy cuidadosa con lo que hago y me digo a mí misma simplemente por el hecho de que no me puedo permitir caer otra vez, los 25 son los nuevos 18 y me alegro y espero dejar todo eso atrás. Solo pueden ir las cosas a mejor, me las merezco, sé que las merezco y voy a luchar por ellas. Cueste lo que cueste...