lunes, 26 de junio de 2017

Desde que tú estás no me siento tan frágil, ni tan insegura, ni me da miedo equivocarme. Desde que tú estás he aprendido a ser más fuerte y, sobre todo, a ser más paciente porque una relación, sea del tipo que sea, sin paciencia al final no es una relación sana y porque la paciencia nos hace mejores y nos enseña a esforzarnos. Desde que tú estás aprendo cosas nuevas cada día y, sobre todo, aprendo de ti. Desde que tú estás me he limitado a sentirme orgullosa de ti, de contar con alguien como tú para salvarme de los días malos y regalarme todos sus buenos. Desde que tú estás no me importa si es invierno o verano, y siempre he sido más de invierno, pero tú me has enseñado la magia del verano, la magia de una tarde en un parque tumbada. La magia de no que no importa el lugar, sino la compañía y que si la compañía es la nuestra… siempre se estará bien.
Desde que tú estás no conozco la soledad porque no me dejas sentirme así, ni las llamadas aburridas (ni que duren menos de una hora), ni las mañanas sin un “buenos días”. Desde que tú estás no me preocupo por el mañana y vivo más en el hoy, y desde que tú estás me gustan las pequeñas montañas rusas de esas que hacen que dos personas diferentes encajen. Desde que tú estás las cosquillas tienen sentido y los viajes en coche son siempre los más divertidos, suene la música que suene. Desde que tú estás me da miedo perder a alguien, y me da aún más miedo perdernos a nosotros. Desde que tú estás soy más curiosa, miro con detenimiento a la gente y me he vuelto algo más inconformista con algunas cosas y más conformista con otras tantas. Desde que tú estás hay más risas, más canciones, más sitios nuevos, más comidas desconocidas, más planes diferentes, más fotos para el recuerdo, más vida… Siempre más. Siempre sumando.

Y desde que tú estás solo puedo sentirme afortunada por todo esto y mucho más.  Gracias por “ser” desde que “estás” hace 18 veintisietes.  

sábado, 17 de junio de 2017

Hoy me he levantado pensando que no quiero que pasen los años, que este es el mejor momento y el mejor lugar lo hacemos nosotros. He pensado que me gustaría parar el tiempo, detenerlo y congelar momentos. Tomarme mi tiempo para seguir en pausa, para hacer esas fotos mentales que no olvidaré jamás. He pensado que me gustaría llevarme a personas en el viaje del tiempo, y que un día me levante más mayor, más vieja y más sabia y seguir contando con las personas de ahora que no quiero perder.
Tenemos pocas amistades y amores sinceros en nuestra vida, y me parece tan triste no conservarlos para siempre. Meter a esas personas en una vitrina y así nunca perderán su brillo ni su esencia y siempre las querremos igual que ayer o, incluso más. Somos lo que somos por las personas que nos han tocado en nuestra vida, y más aún, por las que nos han hecho sentir que eso casi que es más difícil. Luego se dice que los amigos es la familia que escogemos, pero yo creo que no todo depende de nosotros, hay una parte de azar, destino, karma o casualidad que hace que dos personas se crucen y sí, el resto ya es cosa nuestra.

 Soy firme defensora de que las relaciones se cuidan, se alimentan cada día, que hay que echarlas confianza, cariño y, lo más importante: paciencia. Sin paciencia estás condenado a acabar solo de una manera u otra, sin tolerancia no sirve que estés rodeado de muchas personas y sin respeto, no mereces el de lo demás. Por eso, espero levantarme un día y sentirme orgullosa de las relaciones que he decidido cuidar a lo largo de mi vida. 

miércoles, 7 de junio de 2017

He vuelto a escribir, después de meses y meses de parón he vuelto a escribir. Supongo que no hay ningún motivo especial por el que decides parar y tampoco hay ninguno por el que empiezas de nuevo. Simplemente, te lo pide el cuerpo. Hay momentos que necesitar meditar, reflexionar y compartirlo y hay otros que te pasan tantas y tantas cosas que suficiente tienes con asimilarlas por ti mismo. Vivimos en una sociedad que ha interiorizado, a veces en exceso, el derecho a la libertad de expresión y muchas veces es utilizada más bien para faltar el respeto. Pero es que en el momento que traspasas esa barrera, ya no es libertad de expresión pura 100%, ya podemos hablar de otras cosas.
Para mí, este es mi pequeño lugar para MI libertad de expresión. Mi lugar para decir lo que quiera decir, para contar lo que quiera contar y para expresarme como me quiera expresar. Sin normas , sin reglas, sin pensar que vale para una nota, que voy a ser calificada o juzgada. Y si lo soy, el problema entonces no será mío.

Y he vuelto a escribir porque me sienta bien, porque casi se me olvida lo bien que me sienta, porque no me viene mal recordarlo y, sobre todo, he vuelto a escribir porque me gusta. 

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...