miércoles, 18 de septiembre de 2019

Después de pasar lo que yo misma he denominado “el último verano de libertad” he vuelto a la rutina, pero ojo que es una totalmente nueva. Me estoy adaptando a una nueva rutina que no había conocido nunca y, ¿lo mejor? Que tampoco sé como funciona ni cómo va a ser.
Ahora me acuerdo de como era mi vida y mi rutina hace un año y, en parte, la echo de menos. Me da nostalgia pensar en ella  porque fue uno de los mejores cursos de mi vida en el que descubrí lo que me gusta, hacia donde quiero enfocar mi futuro, y me reí lo que no está escrito. Me lo pasé realmente bien.
Y, ¿ahora?
Ahora estoy metida en mi primer contacto profesional con el mundo del periodismo y me aterra y me muero de ganas, todo a la vez. Joder qué movida.... A eso le sumamos que estoy dirigiendo mi tfg, algo que me hace mucha ilusión porque es una oportunidad de hacer un buen trabajo final de algo que realmente me gusta.
Pero es que con todo esto solo puedo pensar: ¿Cuándo me he hecho tan mayor?
Y que miedo da hacerse mayor, que nervios el no saber que va a ser ahora de tu vida en unos meses, todo lo que queda por hacer, todas las personas que voy a conocer, todo lo que puedo aprender, toda la responsabilidad que tengo...
Supongo que así es la vida, que toca salir de una etapa para entrar en otra, aceptar cambios (con lo que los odio) y saber llevarlos, querer llevarlos.
Es la primera vez en mi vida que no sé qué va a ser de ella en un futuro no muy lejano y... Qué miedo y qué ganas.

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...