lunes, 24 de octubre de 2016

Quédate con quien te cuide, con quien te quiera. Quédate con quien te mejore, con quien consiga hacerte salir de casa un domingo por la tarde, con quien invierta tiempo en conocerte... en saberse tus virtudes y, por encima de todo, sepa tus defectos y haga de ellos algo mejor. Quédate con quien escuche tus comeduras de cabeza y te haga ver que no son para tanto, quédate con quien te abrace y te haga sentir que estás en casa. Quédate con quien hagas cosas que jamás harías, con quien te haga cuestionarte el mundo y su sistema... Quédate con quien te rompa tus ideales y te ayude a construir otros, con quien te mire y te cale por dentro... y que te cale de verdad, que sepa cuando tomarte en serio y cuando reírse de ti y contigo. Quédate con quien te descubra cosas que ni sabías que te gustaban, con quien te alegre un día triste.
Y cuando encuentres a esa persona, agárrala muy fuerte y no la sueltes. No hacen falta etiquetas para eso, porque hay personas que no las tienen y hay otras que, incluso teniéndolas, nunca se acercarían a lo que realmente son. No se trata de retener, sino de permanecer. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Queremos ser queridos, pero queridos de verdad: mucho y bien. Queremos que alguien se fije en nosotros, que nos rompa los esquemas y nos descubra por dentro... que  vea nuestra heridas y aún así se siga quedando con nosotros.
Queremos que nos escuchen, pero no de pasada sino que de verdad se sienten a escuchar nuestros problemas, nuestras inquietudes, nuestros complejos, temores, sueños y como no, queremos que nos ayuden y nos den la mejor solución.
Queremos tener seguridad y saber que hacemos bien las cosas, queremos que nos den la razón para sentirnos un poco más listos y queremos tener éxito.
Pero no siempre queremos el esfuerzo que implica querer de verdad a alguien, no queremos la preocupación de tener que estar pendiente de nosotros y de los demás, no queremos descubrir las cicatrices del otro porque bastante tenemos con las nuestras, no queremos ser egoístas, no queremos el riesgo de involucrarnos 100% en algo o en alguien por no acabar peor lo que estábamos.Y más que no querer todo eso, es que no queremos ser conscientes que nos tenemos que esforzar y que hoy es por ti y mañana es por mí. No queremos darnos cuenta que, al final, nos toca dar y recibir.

domingo, 2 de octubre de 2016


Con el tiempo aprendes que la vida no se va a parar por ti, que a veces es verdad que estamos solos aunque no queramos y a veces es necesario estar solo. En la soledad, probablemente, sea cuando más aprendemos; cuando tenemos tiempo de reflexionar y de mirar quien está a nuestro lado de verdad, cuando pensamos en quien se quedará con nosotros un día triste y quien nos dará el abrazo más grande del mundo cuando no podamos hablar.
Con el tiempo, aprendes a callarte cosas… a guardarlas para ti porque son dolores pasajeros; hoy duele y a lo mejor dentro de dos días casi no duele. Hay otras cosas que aprendes a quien se las puedes contar y a quien no, porque sabes el tipo de apoyo que necesitas; y otras veces, aunque no te den el apoyo que necesitas, te dan su apoyo y a la larga es mejor para nosotros. Hay cosas que aunque quieras guardar es imposible, porque explotan y hay otras cosas, que ni en años comentarías.
Y con el tiempo aprendes a confiar en las personas, o más bien… aprendes a desconfiar puede ser porque un día nos fallaron o porque no creamos que se merecen nuestra confianza ni tan rápido ni tan fácil. Pero lo que aprendes de verdad, es que hasta que no confiemos en nosotros como primera persona a la que debemos cuidar, mimar y querer… no podremos confiar en los demás.


 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...