viernes, 13 de noviembre de 2020

 Demasiado tiempo sin escribir por aquí, bueno... ni en ningún lado. Demasiado tiempo eludiendo un problema, demasiado tiempo sin sentirme bien, demasiada paciencia , demasiados llantos y, seguramente demasiadas decepciones. Con lo demás y conmigo misma. Demasiado tiempo echando balones fuera, pero, a la vez, demasiado tiempo sintiéndome sola, sintiéndome no escuchada, no valorada y no cuidada. 

Posiblemente, en ese periodo o en ese proceso de tiempo no haya sido consciente de lo que estaba pasando, es más, creo que siempre cuesta mucho ver cuando estás dentro de algo que no te gusta o no te hace feliz. Pierdes la perspectiva, ya no sabes  ni qué haces ahí dentro ni cómo has llegado, a menudo, te invade el sentimiento de negación, de "no me puede estar pasando esto a mí". Pues sí amiga, te está pasando y lo primero es aceptarlo, asumirlo y vete acostumbrando porque va para largo. 

Excúlpate, tú solo tienes la culpa de lo que tú hayas hecho mal, ¿pero de lo que han hecho mal los otros? Ni se te ocurra. Nadie más que uno mismo es responsable de lo que hace, que una persona no admita su responsabilidad cuando hace algo mal ni de lejos merece tu disculpa. Que nadie le de la vuelta a la tortilla, lo que es tuyo es tuyo y lo que no, los demás verán. No estamos aquí para convencer a nadie de nada, ni ahora ni nunca. Porque la persona que quiera remar contigo en la misma dirección, remará y asumirá los errores que le corresponden, al igual que tú asumirás los tuyos. Pero, si por el contrario, te encuentras con una persona que rema sola y no ve que entre dos se lleva mejor, entonces ese no es tu sitio y tienes que estar preparada. 

viernes, 29 de mayo de 2020

Hoy, 29 de mayo, tendría que estar siendo mi graduación. Tendría que estar muy feliz, vestida con un precioso vestido y rodeada de las personas que más quiero para despedir y celebrar el final de una etapa tan bonita como tener dos títulos universitarios. Yo me imaginaba este día como uno de los más felices de mi vida, que llegaría a él con la vida encaminada y muy orgullosa de mí misma por haber encontrado mi profesión soñada.

Para empezar, una pandemia no ha querido que se celebrase y, para terminar, no llego a este día con la vida encaminada. Es más, llego con la vida peor que cuando empecé la carrera. He aprendido una profesión que me encanta, la he visto de dentro, la he empezado a querer y, sin embargo, nunca he estado tan perdida. Yo pensaba llegar aquí comiéndome el mundo y, al parecer, casi es el mundo el que parece que me come a mí. Hay tantos caminos que no sé ni cuales visualizo y, a la vez, tan pocas oportunidades para gente joven como yo que dan ganas de salir corriendo.

No sé que será de mi futuro, si voy a acabar trabajando como periodista, vendedora o administrativa, pero también sé que la única solución segura ahora mismo es seguir confiando en mi misma, pase lo que pase, y aún sin saber lo que quiero hacer con mi vida profesional. Elijo confiar siempre en mi.

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...