¿Cuál es el punto exacto en el que pasamos de dar a el "ya está bien de dar y no recibir nada"?
Y mejor aún, ¿cuándo te das cuenta que estás dando más de lo que debes?
Todos conocemos el riesgo que conlleva involucrarnos demasiado en algo, y lo aceptamos. Aceptamos ese riesgo de manera involuntaria, simplemente porque es como un salto al vacío en el que sabes de donde saltas pero nos sabes donde vas a aterrizar. Supongo que eso es lo que nos gusta, los viajes que no sabemos donde van a acabar o las noches que no sabes como ni cuando llegarás a casa.
Y cuando nos damos cuenta de ello, ralentizamos ese salto al vacío esperando que alguien nos alcance y nos supere para sentir que lo que damos, al final tiene su recompensa. Que al final no vamos siempre tres pasos por delante, sino que hemos cogido carrerilla en un punto concreto para después parar y darle un ritmo. Si vemos que nadie va a saltar con nosotros.... seguiremos manteniendo la esperanza de que al final cambiará la situación, y esperaremos muy convencidos de ello.
Y aquí ya, entra en juego la paciencia, el aguante... el saber querer. O mejor dicho, el saber esperar.
¿Quién ganará? .... ¿La paciencia o el amor propio?... ¿El querer o el querer ser querido?
viernes, 29 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
Supongo que la vida de muchos de nosotros puede ser eso, una constante e incesante sucesión de momentos... uno detrás de otro, sin pausa y sin puntos seguidos ni puntos aparte.
Y estaría bien cogerlos todos y ponerlos en un filme de 2 horas, momentos que no tienen que ver unos con otros de todo lo que hemos vivido y de todo lo que nos hace ser como somos ahora. ¿Quién iba a entender entonces nuestra historia?
Pues creo, que en eso consiste conocer a alguien. En conocer muchos de sus "momentos" por los que ahora es así y poco a poco ir dándoles forma y, por supuesto, dándoles sentido. Por eso somos un misterio, por eso hay personas que nos encantaría conocer de nuevo simplemente por el mero placer de volverlas a descubrir como cuando ves una película por primera vez. Hasta el punto de sentir que hemos vivido también esos momentos junto a ella, que hemos pasado por lo mismo, que hemos experimentado las mismas sensaciones.
A partir de ahí, quizá podremos decir que entendemos su historia y puede que nos guste o no... pero ese es el momento en el que decidimos si formar parte de ella. Muchas veces formamos parte de la historia de una persona sin darnos cuenta o sin haberlo elegido, otras veces ni lo sabemos. Pero lo bonito es elegir formar parte, es saber que eres historia y aún así querer seguir siéndolo, querer quedarte y permanecer. Hay personas que son "nuestra historia", nuestros "momentos" y que, como no, son parte de nosotros para siempre de una manera u otra. Y eso... ya no se puede cambiar.
viernes, 15 de abril de 2016
Hoy me han pedido que hiciese una pequeña reflexión por escrito sobre cuáles son los papeles de la mujer y del hombre en la sociedad.
Al principio, no sabía ni que poner porque pienso una cosa y al segundo me la rebato mentalmente a mis misma... y me cabreo. Al final, tras pensar un rato e intentar poner todas esas cosas, que se me vienen a la cabeza, en un folio me he dado cuenta de la suerte que tengo de haberme criado en un ambiente de total igualdad. No soy ni capaz de hacer una clara distinción porque soy mujer y no me creo más y, por supuesto, no me creo menos que nadie. He sido criada en un entorno de total igualdad, en el que me han enseñado que uno tiene lo que se trabaja independientemente de tu género o de tu edad.
Igual que si me pides hablar de política... no tengo un voto claro, ni soy afiliada a un partido, ni me gustan unos más que otros. Porque a mi me gustan una serie de valores, una serie de ideas y de creencias sin tener que depender de una ideología; y no porque me crea lo suficientemente lista como para tener la mia propia sino porque (y ahora lo entiendo) nunca se me ha impuesto que tengo que creer o pensar una cosa.
Me gusta darle vueltas a todo, ver las dos caras de la moneda y si es posible, ver las mil caras más que no todo el mundo percibe. Me gusta la gente que defiende sus ideales, pero también me gusta la gente que no tiene ni idea de cuales son. Me gusta no tener las cosas claras pero no me gusta, me encanta saber que es lo que sí me gusta y que es lo que no. Me gusta el negro y me gusta el blanco y, como no, también me gusta el gris.
Y ser de mil cosas y a la vez de ninguna me parecía una desventaja, pero tal vez yo soy la que tiene la ventaja y los demás los que no la tengan.
Al principio, no sabía ni que poner porque pienso una cosa y al segundo me la rebato mentalmente a mis misma... y me cabreo. Al final, tras pensar un rato e intentar poner todas esas cosas, que se me vienen a la cabeza, en un folio me he dado cuenta de la suerte que tengo de haberme criado en un ambiente de total igualdad. No soy ni capaz de hacer una clara distinción porque soy mujer y no me creo más y, por supuesto, no me creo menos que nadie. He sido criada en un entorno de total igualdad, en el que me han enseñado que uno tiene lo que se trabaja independientemente de tu género o de tu edad.
Igual que si me pides hablar de política... no tengo un voto claro, ni soy afiliada a un partido, ni me gustan unos más que otros. Porque a mi me gustan una serie de valores, una serie de ideas y de creencias sin tener que depender de una ideología; y no porque me crea lo suficientemente lista como para tener la mia propia sino porque (y ahora lo entiendo) nunca se me ha impuesto que tengo que creer o pensar una cosa.
Me gusta darle vueltas a todo, ver las dos caras de la moneda y si es posible, ver las mil caras más que no todo el mundo percibe. Me gusta la gente que defiende sus ideales, pero también me gusta la gente que no tiene ni idea de cuales son. Me gusta no tener las cosas claras pero no me gusta, me encanta saber que es lo que sí me gusta y que es lo que no. Me gusta el negro y me gusta el blanco y, como no, también me gusta el gris.
Y ser de mil cosas y a la vez de ninguna me parecía una desventaja, pero tal vez yo soy la que tiene la ventaja y los demás los que no la tengan.
lunes, 4 de abril de 2016
Muchas veces me preguntan (e incluso yo misma) por qué escribo sobre cosas personales. La verdad es que la respuesta más básica es: "para desahogarme", y sí, en cierto modo es cierto y es mucho más fácil escribir que hablar en muchas ocasiones. Pero no, ese no es mi principal motivo.
Cada uno escribe de lo que sabe, de lo que maneja y cree que controla hasta el punto de poder escribir algo consistente sobre ello. Yo no conozco nada mejor que mis propias experiencias y mis propios sentimientos, además porque pienso que hay mil temas en los que me queda tanto por conocer que es que si escribiese sobre ellos... tendrían mil fallos y estarían mal. Por eso me limito a escribir sobre lo que conozco, o sobre experiencias que creía conocer o nuevas que tengo desde otros puntos de vista,
Y, probablemente, lo que escribo no le interese a mucha gente porque son cosas que todos conocemos y encima desde el punto de vista de una persona tan indecisa como complicada. Tampoco me importa interesar a todo el mundo, esto más bien lo hago por mi y supongo que con el tiempo encontraré la forma de hacerlo por mi y por los demás.
Tampoco he pensado en catalogar o ponerle título a mis entradas porque para empezar... no tienen ni título en mi cabeza, ni están catalogadas; están todas mezcladas y desordenadas dentro del poco orden que puedo tener sobre la vida y sus líos.
Así que de momento... seguiré trasladando mis pensamientos personales por escrito y así, de alguna manera, permanecen en algún sitio más.
Cada uno escribe de lo que sabe, de lo que maneja y cree que controla hasta el punto de poder escribir algo consistente sobre ello. Yo no conozco nada mejor que mis propias experiencias y mis propios sentimientos, además porque pienso que hay mil temas en los que me queda tanto por conocer que es que si escribiese sobre ellos... tendrían mil fallos y estarían mal. Por eso me limito a escribir sobre lo que conozco, o sobre experiencias que creía conocer o nuevas que tengo desde otros puntos de vista,
Y, probablemente, lo que escribo no le interese a mucha gente porque son cosas que todos conocemos y encima desde el punto de vista de una persona tan indecisa como complicada. Tampoco me importa interesar a todo el mundo, esto más bien lo hago por mi y supongo que con el tiempo encontraré la forma de hacerlo por mi y por los demás.
Tampoco he pensado en catalogar o ponerle título a mis entradas porque para empezar... no tienen ni título en mi cabeza, ni están catalogadas; están todas mezcladas y desordenadas dentro del poco orden que puedo tener sobre la vida y sus líos.
Así que de momento... seguiré trasladando mis pensamientos personales por escrito y así, de alguna manera, permanecen en algún sitio más.
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