lunes, 13 de marzo de 2017

Hoy me quiero. He decidido quererme y además, quererme bien, pero ojo… no se trata de quererme físicamente sino de quererme por fuera, por dentro y por todos lados habidos y por haber. Quererme cuando me levante con ganas de comerme el mundo y cuando ni yo misma me aguanto, quererme cuando me despierto empanada o cuando me salen granos, quererme cuando me quede bien la ropa y cuando no, quererme las 24 horas de los  7 días de la semana.
Espero saber quererme cuando mi mundo se tambalee, cuando me de miedo el futuro, cuando me angustie por la vida o cuando me preocupe no ser lo suficientemente buena para algo. Y más que esperar, es que quiero quererme y quiero que mi cara refleje eso. Quiero tener fuerzas todas las mañanas al salir de la cama y que, aun sabiendo que habrá días que no saldré de ella porque me habré dejado vencer… seguir con la esperanza de que al día siguiente, volveré.

Y esto, lejos de ser un ataque de egocentrismo, creo que es una filosofía de vida porque la única persona con la que vamos a vivir y conversar toda nuestra vida es con nosotros mismos y mejor aún, si no nos queremos a nosotros... ¿cómo vamos a ser capaz de querer a alguien de verdad? Y es que, todo empieza por uno mismo: querernos, mimarnos y cuidarnos. 

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...