martes, 20 de octubre de 2015

Dejar de ver día a día a esos amigos que son familia, hacerte mayor, tener más responsabilidades, sacarte el carnet de conducir, iniciar una nueva etapa académica sin ni siquiera saber si es lo que realmente quieres estudiar, trabajar, salir de fiesta, no descuidar a la familia, valerte por ti mismo... Son cosas para las que, aparentemente, estamos preparados, cosas para las que nos han educado.

 Porque el ciclo natural de la vida no lo podemos parar y el tiempo pasa, y a veces demasiado deprisa, porque cada día que me levanto tengo la sensación de que va llegando la hora de que esos sueños lejanos que tenía en la infancia se realicen. Todos hemos imaginado nuestra vida, lo que queríamos hacer cuando tuviésemos 17 o 18 años, en lo que podríamos trabajar, si íbamos a tener pareja, o si íbamos a cambiar mucho físicamente; y ahora, que el tiempo parece alcanzarnos.... yo me siento perdida. Cada vez tengo más claro que en la vida nada es fácil y que cada uno se va haciendo su propio camino, pero tal vez, algunos ingenuos como yo, pensábamos que al final es el tiempo el que te pone en tu lugar como si un día se te enciende una bombillita en la cabeza y más o menos, se te resuelve todo. Pero con el paso del tiempo, lo único que sé es que en vez de tener más cosas claras, las tengo más dispersas... que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga no gana; eso seguro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...