Gracias mamá por enseñarme lo que es la paciencia, la dedicación, la constancia, lo que es buscar las oportunidades porque al final ellas no van a venir solas, por enseñarme a saber cuidarme sola y a quererme sola. Por hacer que los días de Navidad siga teniendo ilusión, por hacer que me guste leer cuando tengo tiempo, que me guste tu comida porque nadie en el mundo la hace como tú... y cada uno dirá eso de su madre, porque es comida que nos hace sentirnos como en casa y a mi me encanta la tuya. Por seguir echándome la bronca 20 veces a la semana por no recoger la ropa, y otras 20 por no enterarme de las 20 que me la echas. Por ser siempre un apoyo y un hombro donde me puedo desahogar, y aunque no me guste contarte la mitad de las cosas yo sé que siempre puedo hacerlo, y puedo llorar contigo y quejarme de la vida. Y gracias por ser madre los 365 días del año desde hace unos cuantos.
No sé si hace años te imaginabas tu vida tal y como es ahora, si pensabas que ibas a tener una hija tan complicada como yo o si me ibas a tener que escuchar quejarme casi todos los días. No sé si pensabas siquiera tener más hijos, o si querías que estudiase una u otra cosa... aunque sé que a ti eso nunca te ha importado mucho porque todo lo que decido te suele parecer bien. Supongo que me has educado para tomar decisiones con cabeza, y que por eso te parecen bien.
Y no sé lo que es ser madre, pero tú me enseñas a como ser una de las mejores.
Y no sé lo que es ser madre, pero tú me enseñas a como ser una de las mejores.
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