No tengas miedo de crecer, de despedirte de todas las cosas
que haces cuando no tienes responsabilidades. No tengas temor de hacerte mayor,
de darte cuenta de que ya no es todo como quieres… que ya no puedes controlar
la vida. No sientas angustia por ello, crecer es saludar a nuevos retos y
despedirte de “lo conocido”." Crecer es aprender a despedirse".
Cómete la vida y no dejes nada. Échale ganas y échale
cojones. No pierdas la energía, no te dejes abatir por los días grises, los
comentarios feos ni las personas tóxicas. Mírate al espejo y gústate cada día
un poco más porque puedes, porque debes. Disfruta con quienes te quieren, con
quienes se quedan a tu lado siempre. Valora los pequeños detalles que solo tú
eres capaz de ver. Sigue siendo optimista, es la mejor medicina. No te tomes
demasiado en serio los problemas, sabes que mañana será un día nuevo. Siente
orgullo de ti, eres la persona con la que tienes que vivir un día sí y otro
también. No te preocupes de no hacer siempre lo correcto, ¿quién dice que lo
correcto es siempre lo mejor?. Cuestiónate
la vida tantas veces como te sea posible. Ten curiosidad por las cosas que
parecen simples, pero no lo son. Ten inquietudes cada día, es lo más te va a
hacer aprender; te va hacer crecer.
Mi trabajo, mi responsabilidad es hacer que así lo pienses.
Y el día que no tenga ganas, fuerza o preocupación por conseguir todo eso… será
el día que sabrás quién te quiere bien y quién te quiere mal. Quién te quiere
bien, quiere que aspires a todo eso y mucho más. Quiere que tengas alas para
irte lejos y alto, y que regreses para volver a coger impulso. Quién te quiere
bien, te verá haciendo todo eso y sentirá orgullo de ti. Y creo que está de más
decir lo que hace quién te quiere mal. Ojalá a ti te quieran siempre bien.
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