Hoy me he levantado pensando que no quiero que pasen los
años, que este es el mejor momento y el mejor lugar lo hacemos nosotros. He
pensado que me gustaría parar el tiempo, detenerlo y congelar momentos. Tomarme
mi tiempo para seguir en pausa, para hacer esas fotos mentales que no olvidaré
jamás. He pensado que me gustaría llevarme a personas en el viaje del tiempo, y
que un día me levante más mayor, más vieja y más sabia y seguir contando con
las personas de ahora que no quiero perder.
Tenemos pocas amistades y amores sinceros en nuestra vida, y
me parece tan triste no conservarlos para siempre. Meter a esas personas en una
vitrina y así nunca perderán su brillo ni su esencia y siempre las querremos
igual que ayer o, incluso más. Somos lo que somos por las personas que nos han
tocado en nuestra vida, y más aún, por las que nos han hecho sentir que eso
casi que es más difícil. Luego se dice que los amigos es la familia que
escogemos, pero yo creo que no todo depende de nosotros, hay una parte de azar,
destino, karma o casualidad que hace que dos personas se crucen y sí, el resto
ya es cosa nuestra.
Soy firme defensora
de que las relaciones se cuidan, se alimentan cada día, que hay que echarlas
confianza, cariño y, lo más importante: paciencia. Sin paciencia estás
condenado a acabar solo de una manera u otra, sin tolerancia no sirve que estés
rodeado de muchas personas y sin respeto, no mereces el de lo demás. Por eso,
espero levantarme un día y sentirme orgullosa de las relaciones que he decidido
cuidar a lo largo de mi vida.
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