sábado, 17 de junio de 2017

Hoy me he levantado pensando que no quiero que pasen los años, que este es el mejor momento y el mejor lugar lo hacemos nosotros. He pensado que me gustaría parar el tiempo, detenerlo y congelar momentos. Tomarme mi tiempo para seguir en pausa, para hacer esas fotos mentales que no olvidaré jamás. He pensado que me gustaría llevarme a personas en el viaje del tiempo, y que un día me levante más mayor, más vieja y más sabia y seguir contando con las personas de ahora que no quiero perder.
Tenemos pocas amistades y amores sinceros en nuestra vida, y me parece tan triste no conservarlos para siempre. Meter a esas personas en una vitrina y así nunca perderán su brillo ni su esencia y siempre las querremos igual que ayer o, incluso más. Somos lo que somos por las personas que nos han tocado en nuestra vida, y más aún, por las que nos han hecho sentir que eso casi que es más difícil. Luego se dice que los amigos es la familia que escogemos, pero yo creo que no todo depende de nosotros, hay una parte de azar, destino, karma o casualidad que hace que dos personas se crucen y sí, el resto ya es cosa nuestra.

 Soy firme defensora de que las relaciones se cuidan, se alimentan cada día, que hay que echarlas confianza, cariño y, lo más importante: paciencia. Sin paciencia estás condenado a acabar solo de una manera u otra, sin tolerancia no sirve que estés rodeado de muchas personas y sin respeto, no mereces el de lo demás. Por eso, espero levantarme un día y sentirme orgullosa de las relaciones que he decidido cuidar a lo largo de mi vida. 

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