lunes, 29 de enero de 2018

Me dan miedo los monstruos, esos que todos tenemos dentro y de vez en cuando se apoderan de nosotros. Y me da aún más miedo no saber cómo hacer que se vayan.
Todos tenemos monstruos, de distintos tipos, colores, tamaños y sensaciones. Porque todos hemos tenido miedo alguna vez, miedo de algo que no podemos controlar, miedo de sentir algo que no queremos sentir, miedo de no saber cómo echar a ese monstruos. Yo hablo de los monstruos permanentes. De los que llevamos muy dentro y muy escondidos, de los que no enseñamos a todo el mundo. De los que nos definen y nos invaden de vez en cuando.

Quizás lo malo no es que haya monstruos que nos comen de vez en cuando, sino cómo nos dejan una vez que se van. Parece que vienen a tirarnos todo lo que hemos construido desde que se fueron la última vez y sentimos que nuestro trabajo no vale para nada y que, en realidad, no lo tenemos superado sino todo lo contrario. Pero es tan importante admitir que tenemos monstruos dentro como ir trabajando para que cada vez tiren menos cosas cuando aparezcan. No es ni fácil ni bonito, son trabajos a largo plazo que tenemos pendientes con nosotros mismos: superarlo. Y nos lo debemos, nos debemos mejorar, crecer, superar monstruos para hacer frente a todos lo que vengan después. Esto puede llevarnos meses, años e, incluso, vidas. Pero si no nos esforzamos por mejorar y superar esos monstruos… siempre ganarán y nosotros estaremos perdidos para siempre. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...