Me dan miedo los monstruos, esos que todos tenemos dentro y
de vez en cuando se apoderan de nosotros. Y me da aún más miedo no saber cómo
hacer que se vayan.
Todos tenemos monstruos, de distintos tipos, colores,
tamaños y sensaciones. Porque todos hemos tenido miedo alguna vez, miedo de
algo que no podemos controlar, miedo de sentir algo que no queremos sentir,
miedo de no saber cómo echar a ese monstruos. Yo hablo de los monstruos
permanentes. De los que llevamos muy dentro y muy escondidos, de los que no
enseñamos a todo el mundo. De los que nos definen y nos invaden de vez en
cuando.
Quizás lo malo no es que haya monstruos que nos comen de vez
en cuando, sino cómo nos dejan una vez que se van. Parece que vienen a tirarnos
todo lo que hemos construido desde que se fueron la última vez y sentimos que
nuestro trabajo no vale para nada y que, en realidad, no lo tenemos superado
sino todo lo contrario. Pero es tan importante admitir que tenemos monstruos
dentro como ir trabajando para que cada vez tiren menos cosas cuando aparezcan.
No es ni fácil ni bonito, son trabajos a largo plazo que tenemos pendientes con
nosotros mismos: superarlo. Y nos lo debemos, nos debemos mejorar, crecer,
superar monstruos para hacer frente a todos lo que vengan después. Esto puede
llevarnos meses, años e, incluso, vidas. Pero si no nos esforzamos por mejorar y
superar esos monstruos… siempre ganarán y nosotros estaremos perdidos para
siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario