Prioriza tus sentimientos, responsabilízate de tus emociones y de lo que provocas en los demás (bueno y malo) porque parece que ahora está de moda ser un narcisista emocional y no. No se trata de eso, se trata de restarle importancia a las cosas que no la tienen o que no podemos solucionar por nuestra cuenta. Respeta el tiempo de los sentimientos de los demás, respeta los tiempos que la vida te tiene asignados a ti y ahora. Y del resto, dales un segundo plano.
Ser maduro emocionalmente, aparte de ser capaz de ser responsabilizarte por tus acciones y emociones, también consiste en estar en paz con uno mismo. Es moldearte de tal forma que estés orgulloso de la persona que eres y no dejes que los malos sentimientos y, sobre todo y lo más difícil, que las cosas que no puedes controlar se queden a vivir contigo porque así nunca estarás ni vivirás en paz.
Y, casi tan importante como uno mismo, rodéate de gente buena, de gente que sea paz y tranquilidad, que transmita las vibras que tú quieres y te gustan en tu vida. Es tan importante ser feliz con uno mismo como serlo con las personas que dejamos que formen parte de nuestra vida.
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