miércoles, 22 de junio de 2022

 Cuantísimo tiempo sin pasarme por aquí, cuantísimas cosas no he querido sentarme a escribir, cuantísima pena me provoca no tener la valentía muchas veces de poner por escrito lo que siento cuando yo nunca he sido así, cuando a mí me ha encantado esto, cuando me venía bien... a lo mejor si lo hubiese seguido haciendo no habrían pasado la mitad de las cosas que han ocurrido. Pero no me he sentido capaz, no quería, no le he puesto el empeño suficiente, no he sabido. 

Primero, me pido perdón a mí, porque no sé en qué momento se ha descontrolado tanto mi interior, no sé cuando dejé de hacer cosas que me hacían feliz para meterme de lleno en la vorágine de las prisas, del contentar a los demás, de cuestionarme constantemente lo que hago, lo que digo, cómo lo digo... me pido el perdón más grande que puedo concederme. 

Segundo, parece que se han instalado en mí emociones tan feas como la desesperanza, el miedo, el agobio, la desesperación, la pena, la compasión, la tristeza... después de vivir un auténtico infierno creado por mi cabeza toca levantarse, intentarlo una vez más, volver a la carga y solo espero encontrar la fortaleza para ser capaz de hacerlo sola, aunque he de reconocer que sin mi gente no podría. 

Tercero, y muy valioso, que importantes son nuestras personas. Esas con las que podemos ser nosotros mismos, que te quieren en lo mejor y te aman en lo peor, que te impulsan, que te dan los mismos consejos mil veces solo porque necesitas escucharlos aunque se cansen, que te dejan ser tu mismo y no te juzgan... parecen requisitos difíciles de encontrar, pero tengo a más personas de esas en mi vida que las que probablemente merezca. Y esas personas son mi mayor logro en la vida, de verdad. 

Ojalá dentro de un año lea esto y lo recuerde como una anécdota porque estoy segura de que la vida es maravillosa y que las malas rachas solo vienen a enseñar, a mejorarnos, a dejarnos una lección y a impulsarnos más fuerte. O, al menos, eso quiero pensar ahora así que me concedo esa esperanza. Me la merezco. Todos nos la merecemos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...