¿Cuál es el punto exacto en el que pasamos de dar a el "ya está bien de dar y no recibir nada"?
Y mejor aún, ¿cuándo te das cuenta que estás dando más de lo que debes?
Todos conocemos el riesgo que conlleva involucrarnos demasiado en algo, y lo aceptamos. Aceptamos ese riesgo de manera involuntaria, simplemente porque es como un salto al vacío en el que sabes de donde saltas pero nos sabes donde vas a aterrizar. Supongo que eso es lo que nos gusta, los viajes que no sabemos donde van a acabar o las noches que no sabes como ni cuando llegarás a casa.
Y cuando nos damos cuenta de ello, ralentizamos ese salto al vacío esperando que alguien nos alcance y nos supere para sentir que lo que damos, al final tiene su recompensa. Que al final no vamos siempre tres pasos por delante, sino que hemos cogido carrerilla en un punto concreto para después parar y darle un ritmo. Si vemos que nadie va a saltar con nosotros.... seguiremos manteniendo la esperanza de que al final cambiará la situación, y esperaremos muy convencidos de ello.
Y aquí ya, entra en juego la paciencia, el aguante... el saber querer. O mejor dicho, el saber esperar.
¿Quién ganará? .... ¿La paciencia o el amor propio?... ¿El querer o el querer ser querido?
viernes, 29 de abril de 2016
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Viva Helen !
ResponderEliminarMuchas gracias, guapa!
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