lunes, 13 de junio de 2016

Cuidar las cosas. Sí. Desde pequeños nos enseñan a cuidar nuestras cosas, a tratarlas bien y así nos durarán más. Cuidarlas con cariño, con paciencia y despacio.
Yo más que en cuidar las cosas, creo en cuidar las relaciones. Al final… el objetivo es el mismo: que nos duren más tiempo. Cuanto mejor tratemos esas relaciones, más lejos llegarán. Ni que decir tengo que, hay que cuidar las relaciones que son buenas para nosotros… las relaciones que nos hacen respirar mejor y sentirnos plenos y felices. De nada nos sirve cuidar las relaciones “tóxicas” porque a la larga acabaremos pagando el pato. Y ya que las vamos a cuidar, ¿qué menos que sean buenas relaciones?
Como aquel que dijo que el amor hay que regarlo día a día. Oye pues sí. No solo hay que regarlo, sino que hay que cortarlo cuando crezcan las malas hierbas o cuando esté demasiado largo… y no por cortar su altura para que no aspire a más, sino para que no se nos descontrolen las cosas. También hay que plantarle alguna que otra flor de vez en cuando, para que tenga color y así, no caer en la monotonía. Y por supuesto, como ya dijo alguien… hay que regarlo.

Todo eso no sirve de nada si no lo hacemos porque queremos. Por voluntad propia y sin que nadie tenga que estar detrás de nosotros, porque para eso ya nos enseñaron de pequeños a cuidar las cosas materiales. Quizá ese es el verdadero fin: enseñarnos de niños a cuidar las cosas materiales para que al crecer sepamos cuidar lo inmaterial, lo que es invisible a los ojos y nos llena por dentro.

2 comentarios:

 Ni aunque me lo hubiesen contado con pelos y señales todo lo que me ha ocurrido este año me lo habría podido creer. He estado muy mala, lo ...